El 14 de julio en Irán no se conmemora la toma de la Bastilla, sino que desde 2015 esta fecha se recuerda como el día en que se firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) o Barjam en persa. Ese 14 de julio las calles de Teherán eran una fiesta. Pero este soplo de esperanza que trajo el levantamiento de las sanciones económicas, cinco años después, ha desaparecido y el futuro del PAIC es incierto.
Si bien hoy el pacto sigue activo, la retirada en mayo de 2018 de EE.UU. significó un grave retroceso. A su vez, el PIAC no trajo ni la inversión ni los cambios que los iraníes esperaban, y todo esto sucedió en un contexto en el que la Agencia Internacional de Energía Atómica ratificó más de una decena de veces que Irán cumplía con lo pactado.
A pesar de que los restantes firmantes del acuerdo se comprometieron a mantener vigente el PAIC a pesar del retiro de EE.UU., la paciencia de Irán acabó doce meses después, cuando la Administración Trump reinstauró las sanciones económicas buscando evitar que Irán exporte su petróleo, principal fuente de ingresos nacionales. Como consecuencia Teherán anunció que empezaría a retroceder en sus acuerdos si los países europeos acataban las sanciones
3 estadounidenses; si Estados Unidos volvía a formar parte del pacto, Irán volvería a cumplir todo lo firmado. Pero hasta el momento los avances para neutralizar el bloqueo económico no han dado frutos por lo que Irán ha retrocedido en casi todos sus compromisos.
El embajador iraní ante Bruselas, Qolam Hosein Dehqani, declaró por el 5to aniversario del PAIC que este transita hacia un destino confuso y responsabiliza a la administración de Donald Trump por ello. Aseguró que, para Europa, proteger el Acuerdo equivaldría a mantener sus valores centrales de política exterior. Sin embargo, denunció que el bloque comunitario acata las órdenes de EE.UU. de no implementar el pacto.
Palabras clave: Irán, Estados Unidos, Acuerdo Nuclear