El 20 de marzo se cumplieron 18 años de la cuestionada invasión norteamericana a Irak. La administración de George W. Bush fue duramente criticada por su accionar unilateral. “En este momento las fuerzas estadounidenses y de la coalición se encuentran en las primeras etapas de las operaciones militares para desarmar a Irak, liberar a su pueblo y defender al mundo de un grave peligro”, afirmó Bush la noche anterior al despliegue de tropas. Con esas palabras se dio comienzo a un nuevo capítulo en la historia de Irak.
La operación ‘’Freedom Iraq’’ estratégicamente fue exitosa, logrando el derrocamiento del régimen dictatorial de Saddam Hussein. No hay que dejar de lado que en un principio el pueblo iraquí recibió a los soldados extranjeros con los brazos abiertos. ¿Pero qué podían hacer? El país aún se encontraba destruido, sin fuerzas armadas capaces, una economía en ruinas y su gente devastada cómo consecuencia de la Guerra del Golfo. Pero tan solo un mes después de la primera etapa de la intervención, el papel de Estados Unidos cómo supuesto ‘’salvador’’ que ayudaría al pueblo iraquí a tener un gobierno democrático y estable comenzó a ser cuestionado. La violencia creció y mientras la seguridad dependió de las tropas norteamericanas los iraquíes buscaron protección en su gente, su religión; fue así como el papel de las milicias sectarias comenzó a crecer a tal punto de ser un actor principal hoy en día. Los grupos terroristas fueron otro de los actores que vieron un terreno fértil en el devastado país para poder surgir con fuerza y firmeza.
Hoy por hoy reconstruir Irak sigue siendo un objetivo prioritario. El país cuenta con un nuevo 7 gobierno decidido a lograr un cambio radical en todos los ámbitos. Que Irak vuelva ser un país próspero y de paz.