La resolución 181, llamada Plan de Partición de Palestina, planteaba la división del entonces Mandato Británico en Palestina en dos nuevas entidades: un estado hebreo y uno árabe. El resultado de la votación fue recibido con euforia por la población judía, mientras que los países árabes rechazaron en conjunto dicha resolución.
Sin profundizar en los hechos históricos, un aniversario siempre es un buen momento para hacer un análisis del impacto que tuvo la resolución para ambas comunidades. El plan de partición implicaba un compromiso de ambas partes de reconocerse mutuamente, y vivir de manera pacífica uno al lado del otro. Asimismo, el derecho a tener un Estado propio también se desprendía de dicha resolución.
70 años después, la realidad es otra. Mucha agua y sangre ha pasado debajo del puente. 70
años después tenemos un Estado, que puertas hacia adentro (no exenta de fuertes discusiones internas) se muestra como una democracia fuerte; pero que puertas afuera, es decir pasando la Línea Verde, ejerce una brutal ocupación y bloqueo sobre los palestinos de Cisjordania y Gaza. 70 años después, tenemos una comunidad que aún no aprendió a regirse por las reglas del juego democrático, y que sigue en la búsqueda de estrategias para poder finalmente acatar la resolución 181, esto es, tener un Estado propio.
Pero el trasfondo de la cuestión no se vio alterado. A fin de cuentas “el campo nacional palestino está listo para partir la tierra y renunciar a la pequeña parte de territorio que le fue dado por la ONU. El campo judío-israelí rechaza dividir la tierra y darle a los palestinos menos de la mitad del territorio”.
https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-1.824757
https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2017/11/israel-1947-un-partition-plan-two- state-solution-palestine.html
LIC. MARIANA MALDONADO
Observatorio Región MENA