El gobierno interino de Ahmed al-Sharaa declaró la semana pasada un alto el fuego entre las fuerzas de seguridad estatales y los combatientes kurdos en la ciudad de Alepo –quienes buscan mantener una autonomía de facto en el noreste del país–, tras una serie de intensos enfrentamientos que dejaron al menos una persona fallecida y otras cuatro heridas.
Las confrontaciones representaron un revés para el histórico acuerdo alcanzado en marzo del presente año entre el presidente al-Sharaa y el comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazlum Kobane Abdi. Tanto Damasco como las FDS se acusaron mutuamente de haber provocado las hostilidades que derivaron en el estallido de violencia.
Según la agencia estatal SANA, el ejército sirio respondió a un ataque de las FDS contra puestos de control en la ciudad. Sin embargo, las FDS negaron las acusaciones y aseguraron que sus fuerzas se habían retirado de la zona hacía varios meses, atribuyendo los incidentes a una agresión de las fuerzas gubernamentales.
Murhaf Abu Qasra, ministro de Defensa de Siria, anunció entonces el cese de las hostilidades el pasado martes después de una reunión entre ambos líderes y el enviado estadounidense, Tom Barrack, afirmando que las partes lograron acordar un “alto el fuego integral en todos los frentes y posiciones militares en el norte y noreste de Siria".
Por su parte, el líder kurdo sirio confirmó haber alcanzado un "acuerdo preliminar" con Damasco sobre la integración de sus tropas en las fuerzas militares y de seguridad de Siria, por lo que la soberanía y la integridad territorial de Siria quedarían “salvaguardadas”.
Palabras clave: Siria, FDS, acuerdo
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