El pasado 10 de mayo, el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, manifestó su inquietud respecto al descubrimiento de trazas de uranio enriquecido en sitios que la República Islámica nunca declaró como centros de actividad, y afirmó que esta cuestión podría entorpecer futuras negociaciones. En una videoconferencia ante el Parlamento Europeo, afirmó que: “si un acuerdo de la magnitud del de 2015 va a finalizarse, no va a poder hacerse si la OIEA tiene dudas tan serias sobre esta falta de información".
Por su parte, Irán señaló que la visita del coordinador de la Unión Europea que supervisa las negociaciones sobre dicho acuerdo, Enrique Mora, resulta ser un indicio de que existe una posibilidad de reactivar el pacto. Así lo expresaba el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante persa, Said Jatibzadé: “si EEUU toma hoy una decisión y devuelve lo que ha robado de los bolsillos de los iraníes, podríamos lograr un acuerdo tras el viaje de Mora".
Sin embargo, otro factor que dificulta la llegada a un entendimiento es la insistencia de Irán en que EEUU retire de su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, petición a la cual Biden todavía se niega.