En un intento de limitar el programa nuclear iraní y revivir el Acuerdo del año 2015, tras negociaciones cada vez más desesperanzadoras, se presentó una última propuesta por parte de la Unión Europea, un documento al que llamaron el “texto final”. La respuesta por parte de la República Islámica no se hizo esperar, y el pasado lunes 15 de agosto, cumpliendo con los tiempos estipulados, enviaron sus consideraciones por escrito.
El Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, dijo a la prensa el mismo lunes que, si los Estados Unidos mostrasen una posición más flexible hacia su propuesta, estarían cercanos a lograr el Acuerdo. Además, aseguró que el país norteamericano habría aceptado en las últimas negociaciones en Viena ciertas flexibilidades de manera verbal en dos temas centrales, pero que necesitaban que aquello quede por escrito. Se entiende entonces que la respuesta a este documento final no fue ni una aceptación ni un rechazo, sino que buscan seguir negociando en algunos puntos que consideran esenciales. Los representantes europeos, por su parte, anunciaron tras recibir el último borrador iraní que lo están analizándolo en conjunto con los Estados Unidos.
A pesar de que no se hicieron públicas muchas cuestiones de la última propuesta, Mohammad Marandi, negociador iraní, declaró ante CNN que su país busca conseguir garantías en caso de que en un futuro alguna nueva administración norteamericana decida de manera unilateral abandonar el Acuerdo -como sucedió en 2018 con Donald Trump-. Y, aunque en su cuenta de Twitter habló de diferencias sobre otros dos temas, se negó a hacer declaraciones al
4 respecto.
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