El gobierno egipcio anunció la celebración de una Cumbre para encontrar una solución al conflicto sudanés que, según Naciones Unidas, trajo más de 3,1 millones de desplazados, siendo Egipto la nación que más refugiados recibió.
La Cumbre contará con la presencia de varios grupos militares y civiles sudaneses, así como con los países limítrofes que también se ven afectados por el conflicto. El objeto de la Cumbre será desarrollar “mecanismos efectivos” para restaurar la paz, tras las conversaciones en Jeddah – lideradas por Washington y Riad– y la negativa de las partes a otras mediaciones –como la que se intentó esta semana en Addis Abeba–.
El conflicto sudanés es una amenaza a la integridad territorial, la seguridad fronteriza y la debilitada economía egipcia. Existen temores de una infiltración terrorista en la frontera, así como también las consecuencias de una extensión del conflicto a otros países limítrofes (como Chad, la República Centroafricana o mismo Libia). Es dable recordar que Egipto ya mantiene esfuerzos securitarios en su frontera con Libia y en la frontera con la Franja de Gaza. 4 Lo cierto es que, a pesar de las intenciones egipcias, El Cairo no dispone de la influencia in situ que sí tienen los EAU y los saudíes; así como tampoco no forma parte del “Quad” –compuesto por Arabia Saudita, Reino Unido, los EEUU y EAU– quienes auspician una mediación en Sudán en coordinación con Naciones Unidas y la Unión Africana.
Si bien Egipto no es considerado un actor clave en Sudán, tampoco se puede negar el poder que posee allí. Queda esperar cuánto éxito tendrán las negociaciones esta semana. Mientras tanto, Egipto ha decidido respaldar las mediaciones de Jeddah previamente mencionadas, con la esperanza de que Riad adopte una posición favorable a las FFAA sudanesas.