Tras la derrota de Estado Islámico (EI) en el 2018, fue sabido que la organización tomó un nuevo rumbo: difuminarse en células de la misma tras haber perdido su tan anhelado anclaje territorial en el corazón del mundo islámico. De todas formas, por su organización interna de tipo horizontal, esto no implicó una pérdida de liderazgo dentro de ISIS (Estado Islámico en Irak y el Levante en inglés). Hasta el momento, tras la muerte de Al Baghdadi, tal vez el más conocido por el mundo, poca fue la publicidad de quienes lo sustituyeron.
A su vez, este nuevo movimiento orgánico, le permitió movilizarse y, por lo tanto, difuminarse por el resto del mundo Islámico que no se encuentra en Medio Oriente. El lugar donde se registraron mayores movimientos terroristas fue el Norte de África. Uno de esos territorios es Somalía. El 27 de junio del corriente año (2023) las autoridades del territorio semiautónomo del norte del país anunciaron que detuvieron a ocho presuntos altos mandos de Al Shabaab, rama somalí de EI, bajo el marco de las operaciones contra la formación yihadista. Se ha identificado a uno de los detenidos como Mohamed Ibrahim Daha, al mando de la coordinación de varios atentados.
Por el otro lado, la participación de Estados Unidos también se encuentra involucrado en este abatimiento, pero su objetivo era particularmente el de Al Sudani quien no sólo facilitó el financiamiento de ISIS en Somalía sino también en el resto del mundo, pero particularmente en su 7 misión de expansión en África.