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FRAME 01/14 · 22 de mayo de 2026

Arabia Saudí reconfigura la seguridad del Golfo: el pacto con Pakistán y el giro estratégico regional

La firma del acuerdo de defensa mutua entre Arabia Saudí y Pakistán en 2025 marca un cambio estructural en la arquitectura de seguridad del Golfo. El pacto establece que cualquier ataque contra uno de los países será considerado una agresión conjunta, formaliz

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22 de mayo de 2026 2 min Medio Oriente 348 palabras
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La firma del acuerdo de defensa mutua entre Arabia Saudí y Pakistán en 2025 marca un cambio estructural en la arquitectura de seguridad del Golfo. El pacto establece que cualquier ataque contra uno de los países será considerado una agresión conjunta, formalizando una relación militar que durante décadas operó de manera informal, pero que ahora adquiere dimensión estratégica.

En los últimos días, diversas informaciones procedentes de fuentes de seguridad y medios internacionales apuntan a un posible despliegue paquistaní de gran escala en territorio saudí. Las cifras mencionadas incluyen alrededor de 8.000 efectivos, un escuadrón de cazas JF-17, drones y sistemas de defensa aérea HQ-9. Aunque no hay confirmación oficial, estas filtraciones sugieren un nivel de cooperación ya operativo y no meramente declarativo.

El movimiento refleja sobre todo la evolución de la estrategia saudí. Riad busca reducir su dependencia histórica de Estados Unidos en materia de seguridad y ampliar sus garantías de disuasión en un entorno regional cada vez más inestable. La presencia de Pakistán introduce un factor clave: la incorporación indirecta de una potencia nuclear en la ecuación de seguridad del Golfo, aunque sin mención explícita en el texto del acuerdo.

Declaraciones de responsables paquistaníes sobre la disponibilidad de “todos los medios” han alimentado interpretaciones sobre una posible extensión de la disuasión estratégica, aunque Islamabad evita confirmarlo. En cualquier caso, el valor del pacto no reside sólo en lo militar, sino en su impacto político: Arabia Saudí amplía su red de alianzas más allá del paraguas estadounidense.

El contexto regional explica la urgencia de este giro. La tensión con Irán, basada en drones, misiles y redes de actores intermediarios, ha elevado la percepción de vulnerabilidad saudí, especialmente sobre infraestructuras energéticas. En este marco, la cooperación con Pakistán refuerza la defensa inmediata y añade un nivel adicional de disuasión.

En conjunto, el acuerdo no constituye aún una alianza formal pero sí apunta a una transformación clara: Arabia Saudí pasa de depender de garantías externas a construir una arquitectura de seguridad más autónoma, flexible y diversificada, con Islamabad como socio central en su nueva estrategia regional.

LIC. MARÍA MORENA SAIONE

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