Según estudios de mercado recientes, los gobiernos de países ricos productores de petróleo del golfo Pérsico, como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Catar, están gastando tanto, si no más, de lo que gastan algunos países europeos, en el avance de las tecnologías relacionadas con la
Inteligencia Artificial (IA).
Un informe sobre el gasto global en IA, de International Data Corporation (IDC), reporta que el Medio Oriente gastará 3.000 millones de dólares (unos 2.800 millones de euros) en IA este año,
llegando a los 6.400 millones en 2026.
Emiratos Árabes Unidos fue el primer país en adoptar una estrategia nacional de IA en 2017, convirtiéndose en el primer país del mundo en designar a un ministro para la IA. El desarrollo en Arabia Saudita es particularmente notable porque apunta a usar todo tipo de IA en su proyecto de edificios para la ciudad futurista Neom, y cuenta con los fondos suficientes como para invertir en esas tecnologías, tanto a través de la financiación estatal como por medio de su fondo soberano de
riqueza, controlado por el Estado.
A pesar de los posibles beneficios económicos, también crece la preocupación sobre el abuso de la IA por parte de gobiernos autoritarios para reprimir a sus ciudadanos, ya que aún no existe una legislación que respalde las pautas éticas para mitigar los daños raciales, sociales y
medioambientales de las tecnologías en la región.
Los activistas digitales temen la seguridad de los datos, la vigilancia, el filtrado de contenidos, la
difusión selectiva de propaganda, la precisión en el análisis, el sesgo de la IA y el potencial de un uso
dual para fines civiles y militares.
Palabras clave: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Tecnología, Innovación, Inteligencia
Artificial.