Medio año atrás, el reino de Arabia Saudita en el marco de Visión 2030, decretó el recorte en los complementos e incentivos con los que contaban los empleados estatales saudíes debido a la gran caída en los precios del petróleo. Cabe recordar que dos tercios de la población económicamente activa saudí son empleados públicos, entre funcionarios y militares.
Han sido estos sectores los que, sin llegar a manifestarse públicamente dado que está prohibido por la ley saudí, han expresado malestar por la pérdida de su poder adquisitivo y el peligro de que esta situación decante en una recesión. Mediante el hashtag #April21movement, los sectores saudíes afectados han hecho circular sus demandas: reinstauración de beneficios, el alto a la venta de acciones de Saudi Aramco, una monarquía constitucional y la recuperación de los poderes de la policía religiosa.
Al parecer, la mejora en el sector fiscal del reino con una reducción en el déficit a 26.000 millones de riales durante el primer trimestre de 2017 (contra los 54.000 millones calculado
para ese mismo período), ha sido la principal razón para que el rey Salmán haya decidido por medio de un decreto real este golpe de timón en las políticas de austeridad ideadas y concretadas por su hijo el príncipe Mohamed.
Lo cierto es que detrás de esta decisión, se encuentran el interés por hacer más atractivas y llevaderas las reformas planteadas por Visión 2030 y por atenuar cualquier signo negativo sobre la figura del príncipe quien, al parecer, intenta proyectarse como próximo rey a pesar de situarse segundo en la línea de sucesión del reino.
http://elpais.com/elpais/2017/05/03/opinion/1493830255_360858.html
https://www.theguardian.com/world/2017/apr/24/saudi-arabia-restores-perks-to-state- employees-to-fend-off-unrest
LIC. LUCIA MARTINEZ DE LAHIDALGA
Observatorio Región MENA