El asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, sucedido en 2018 en el consulado de Arabia Saudita en Estambul, acaparó las primeras planas de las noticias a nivel mundial y significó un
aumento de las tensiones entre la petro-monarquía y el régimen de Recep Tayyip Erdogan.
Turquía, que abrió el juicio, en ausencia de 26 sospechosos sauditas, por la muerte de Khashoggi en julio de 2020, cerró el caso el 7 de abril del corriente año, devolviéndolo a jurisdicción saudí y ganándose la crítica de las organizaciones de derechos humanos. El motivo de esta decisión, según
la justicia turca, fue la obstaculización del caso por la ausencia de los acusados.
Luego de una década de tensiones entre ambos países, que incluyó un boicot de parte de la monarquía saudí a los productos turcos, Erdogan incluyó a Arabia Saudita como su próximo destino a visitar. El ministro del Tesoro y Finanzas turco, Nureddin Nebati, discutió formas de mejorar la cooperación económica entre los dos países en una reunión en línea con su homólogo saudí, Mohammed Al-Jadaan. Los dos funcionarios también intercambiaron puntos de vista sobre comercio y áreas de inversión. Reuters informó el martes que el presidente Recep Tayyip Erdogan
está planeando una visita a Riad en un intento por reparar los lazos.
La visita, inicialmente programada para febrero y luego reprogramada, no pareció ser recibida con mucho entusiasmo en territorio saudí luego de la campaña de Erdogan en contra de la figura de 2 Bin Salman. A pesar de que el viaje fue publicitado muchas veces por el presidente turco, una señal inequívoca de la falta de entusiasmo saudita sobre la visita de Erdogan es el hecho de que ha
sido ignorada por los medios oficiales locales.
Palabras clave: Turquía, Erdogan, Khashoggi