El domingo 18 de abril cinco cohetes impactaron contra la base aérea iraquí situada en Balad, al norte de Bagdad. La misma alberga cazabombarderos F-16, tropas estadounidenses y empleados iraquíes y extranjeros que se encuentran allí para su correspondiente mantenimiento.
Si bien aún el ataque no fue reivindicado por ningún país, movimiento o milicia, como es de esperar, Estados Unidos acusó a las milicias pro iraníes, las cuales son un soporte del ejército y grupos chiitas del país iraquí. En cuanto a los daños resultantes del ataque se informó que, si bien no hubo muertos, dos soldados norteamericanos fueron gravemente heridos.
Hay que destacar que desde el cambio de administración estadounidense se produjeron sucesivos ataques contra diplomáticos, funcionarios y bases de tropas norteamericanas, dejando en su mayoría un gran número de heridos. A esto le siguió a principios del mes de abril una declaración del Secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, quien aseguró que su país atacará de ser necesario para defenderse de tales agresiones. Hasta ahora no se ha visto que eso suceda, sino más bien por el contrario, Biden se comprometió a continuar con la retirada de tropas estacionadas en suelo iraquí, aunque a diferencia de Afganistán no fijaron plazos concretos, se estima que a fines de 2021 solo queden presentes asesores para colaborar a la formación de un ejército iraquí capacitado y seguro.