Por primera vez en 5 años, el conflicto de Yemen estuvo en boca de todos los medios internacionales. El pasado sábado 14 de septiembre, unos diez drones irrumpieron en el espacio aéreo de Arabia Saudita y atacaron objetivos de la compañía estatal Aramco. El primero de ellos fue la planta productora de Abqaiq; el segundo, el campo petrolífero de Khurais.
Inmediatamente después de los ataques, el grupo rebelde yemení conocido como los hutíes se hizo cargo de la autoría de estos. Sin embargo, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, acusó a la República Islámica de Irán de ser los autores de los bombardeos. Servicios de inteligencia de los Estados Unidos aseguraron tener imágenes satelitales mostrando que los drones ingresaron por el noreste del país, desde el país persa. Por su parte, el presidente Trump, fiel a su estilo, afirmó por medio de la red social Twitter que se encontraban listos para atacar.
Cabe recordar que, desde el comienzo de la guerra civil, tanto Arabia Saudita como los Estados Unidos acusaron a Irán de estar proveyendo a los hutíes de ayuda militar y económica. Si bien ambos lo han desmentido en numerosas oportunidades, la posibilidad de que los rebeldes sean un peón iraní para expandir su influencia regional siempre alertó a la monarquía.
Estos ataques generaron una pérdida de más de la mitad de la capacidad productiva de la monarquía saudita, el principal exportador de crudo del mundo, lo que representó una caída del 5% la producción mundial. A raíz de esto, se produjo un aumento del 20% en el valor del petróleo tanto Brent como WTI, el mayor aumento producido por un hecho singular desde la guerra del Golfo en 1990. Conforme pasaron las horas, el aumento se acomodó alrededor del 9% para ambos índices.
https://www.bbc.com/news/world-middle-east-49733558
https://www.aljazeera.com/news/2019/09/saudi-oil-attacks-latest-updates- 190916102800973.html