El pasado lunes el presidente sirio se reunió con el equipo gubernamental a cargo del plan nacional desarrollado por la administración para hacer frente al coronavirus. Los intercambios realizados durante el encuentro tenían como propósito analizar los impactos de las medidas adoptadas por el gobierno contra la propagación del virus.
El mandatario resalto que el curso de acción adoptado por el gobierno contribuyo a evitar un disparo en los números de contagios de la enfermedad, a pesar de que las mismas impliquen un costo en términos económicos para la debilitada economía siria.
El país árabe cuenta a la fecha con un total de 45 casos positivos, 27 pacientes recuperados y 3 fallecidos. No obstante, Al-Assad advirtió que la amenaza continua latente, razón por la cual, a pesar de los pocos casos confirmados, no debe subestimarse a la contagiosa enfermedad. Sostuvo que “estos pocos casos podrían explotarse repentinamente en unos pocos días o semanas y así nos veremos frente a una catástrofe real que sobrepasa las capacidades sanitarias y logísticas en Siria”. 3 El dirigente también puso énfasis en el desafío económico que atraviesa el país devastado por más de nueve años de conflicto, a lo que se le suma el bloqueo que impusieron desde el año 2011 Estados Unidos y sus aliados, factores que dificultan y complejizan la recuperación económica de la nación.
En lo que al plano económico refiere, el presidente sirio dio su visto bueno a la apertura de los mercados para que los agricultores puedan colocar sus productos sin intermediarios. Sin embargo, remarcó la necesidad de mantener el control sobre aquellos que buscan especular con los precios. Por tal motivo solicito a su equipo la redacción de leyes que establezcan sanciones para los comerciantes que lleven a cabo dichas prácticas.