El pasado 12 de junio, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, visitó Qatar tras haber mantenido reuniones en Egipto, Israel y Jordania en un claro esfuerzo por presionar a Hamás. Como se ha observado, Doha ha consolidado su papel de mediador en este conflicto, especialmente después de la propuesta de tregua presentada por el presidente Joe Biden, a finales de mayo del presente año.
Hamás respondió solicitando enmiendas al plan, pidiendo un calendario para un alto el fuego permanente y la retirada completa de las tropas israelíes del enclave. Por su parte, Blinken destacó que el primer ministro israelí ha expresado su apoyo explícito al plan de alto el fuego. Además de Netanyahu, el secretario de Estado estadounidense se reunió con líderes políticos israelíes de la oposición y con el primer ministro de la Autoridad Palestina.
Según Blinken, “todo el mundo” está a favor de la iniciativa, a excepción de Hamás. Sin embargo, descartó que existan posiciones irreconciliables sobre la posibilidad de un alto el fuego permanente, subrayando que cualquier avance en esta dirección debe negociarse.
El plan de tregua propuesto por Biden consta de tres fases de seis semanas. La primera incluye el intercambio de rehenes por presos y un alto el fuego a corto plazo. La segunda fase prevé un “cese permanente de las hostilidades” y la retirada total de las fuerzas militares israelíes de Gaza. La tercera y última fase incluye un plan de reconstrucción de la Franja de Gaza que se prolongaría durante varios años.