Durante la noche del martes 13 y el miércoles 14 de mayo, Trípoli se vio envuelta en enfrentamientos armados entre milicias aliadas y opositoras al Gobierno de Unidad Nacional (GUN). El disparador fue el asesinato de Abdel Ghani al-Kikli, el poderoso líder del Aparato de Apoyo a la Estabilización (SSA, por sus siglas en inglés), ocurrido el lunes 12 en una presunta emboscada en zona de otra milicia, la Brigada 444. Su líder, Mahmoud Hamza, es cercano al primer ministro Abdulhamid al-Dbeiba y ocupa el cargo de Director del Departamento de
Inteligencia Militar.
Los enfrentamientos posteriores denotaron un intento de al-Dbeibah por reconfigurar el ecosistema de seguridad de Trípoli, centralizar el poder y debilitar al Consejo Presidencial, aliado de al-Kikli. El martes el gobierno lanzó una operación de seguridad junto a una coalición de milicias alineadas, efectivos de la Brigada 444, Brigada 111, Brigada 166 y el Aparato de Seguridad General, los cuales ocuparon el territorio que poseía el SSA y procuraron sin éxito desalojar a otra de las grandes milicias, la Fuerza Especial de Disuasión (llamada al-Rada), de sus territorios claves, entre ellos el aeropuerto internacional de Mitiga. Los enfrentamientos incluyeron uso de drones, morteros y vehículos blindados en zonas densamente pobladas, lo que llevó al gobierno a suspender las actividades. Finalmente, terminaron en un precario alto al fuego anunciado por el Ministerio de Defensa el día miércoles.
Asentado en el barrio de Abu Salim, al-Kikli fue uno de los principales líderes militares de Trípoli durante la última década: símbolo de las luchas entre milicias libias por el poder en el seno de los distintos gobiernos que se sucedieron durante la era post-Gaddafi, el líder miliciano construyó un imperio entre puestos y financiamiento gubernamental y redes económicas ilegales. Según Amnistía Internacional, fue objeto de numerosas acusaciones de violaciones a los derechos humanos y crímenes de guerra, tales como desaparición forzada, asesinatos e intercepciones de migrantes y refugiados. La caída del líder del SSA convirtió a la capital libia en un escenario de militarización y lucha armada como no ocurría desde el acuerdo de cese al fuego firmado en 2020. Un reordenamiento en Trípoli podría desequilibrar la estabilidad armada alcanzada en los últimos años, propiciando nuevos intentos de disputar el poder en Libia.
Palabras clave: Trípoli - Abdel Ghani al-Kikli - Brigada 444 - Abdulhamid al-Dbeibah
Fuentes: