Pese al compromiso del cese al fuego y a las declaraciones del portavoz del Ejército Nacional Libio, general Al-Mismari, acerca de que sus fuerzas militares siempre habían buscado la paz para garantizar al pueblo libio un país libre de terrorismo, la compra de armamentos turcos no se detuvo.
Los bandos enfrentados en Libia y sus valedores internacionales -Emiratos Árabes, Rusia y Jordania en apoyo del Ejército de Liberación Nacional (ELN), frente a Turquía y Qatar, en respaldo del Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) - violaron un embargo armamentístico de Naciones Unidas en el país petrolero del Norte de África.
Por otro lado, 11 empresas también quebrantaron este embargo, según indicó el grupo de expertos que supervisa las sanciones contra Libia en su reporte. Una de esas empresas era el Grupo Wagner, una firma de seguridad privada rusa que habría proporcionado entre 800 y 1.200 mercenarios en mayo en claro apoyo ELN.
El compromiso alcanzado el pasado 6 de septiembre genera tantas expectativas como incertidumbres, al no manifestarse, al menos en el corto plazo, una intención clara de ninguno de los actores por destinar capital político al cumplimiento del embargo. 7