El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció que el ejército llevará a cabo la demolición de viviendas en aldeas del sur del Líbano, al considerar que éstas están siendo utilizadas como posiciones estratégicas por Hezbollah. En este sentido, el ministro mencionó las operaciones desarrolladas en la Franja de Gaza como referencia. Asimismo, sostuvo que no se permitirá el regreso de los más de 600.000 residentes desplazados hasta que se garantice la seguridad de las comunidades del norte de Israel.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, declaró que su país se ha convertido en víctima de una guerra cuyo desenlace y duración son impredecibles. El desplazamiento de la población ha desbordado la capacidad de respuesta estatal, que ha habilitado refugios en escuelas y otras instalaciones públicas. Además, algunos desplazados enfrentan dificultades de integración en otras zonas del país. En este contexto, el primer ministro se pronunció sobre el riesgo de que la participación de Hezbollah en el conflicto pueda derivar en un estallido de violencia interna e instó a evitar la intensificación de discursos de odio entre comunidades.
En cuanto a los objetivos militares, las autoridades israelíes han señalado la neutralización de Hezbollah y la interrupción de los ataques con misiles, los cuales se intensificaron desde ambos lados tras la escalada del conflicto con Irán. Por su parte, el Estado del Líbano ha expresado su intención de avanzar en estas medidas, en paralelo con la recomposición de sus capacidades estatales en materia de seguridad y control territorial. No obstante, sin resultados concretos hasta el momento, el gobierno sostiene que requiere de más tiempo.
En el plano territorial, el avance de Israel sobre el sur del Líbano se extiende hasta el río Litani, ubicado aproximadamente a 30 km al norte de la frontera, abarcando una superficie equivalente a cerca del 8% del territorio libanés. Algunos analistas interpretan estas acciones como parte de un plan orientado a una eventual anexión permanente del área.
Por otra parte, tres efectivos de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano murieron en los últimos días. Las bajas corresponden a cascos azules de Indonesia. Tras el incidente, se produjeron acusaciones cruzadas entre Israel y Hezbollah en relación a la responsabilidad por lo ocurrido. La misión cuenta con aproximadamente 8 mil efectivos y fue desplegada por primera vez en 1978, conforme a lo determinado por el Consejo de Seguridad, sus operaciones cesarían a finales de este año y se retirarían en 2027.