Luego de doce meses, tres elecciones, e incontables horas de negociación, Benjamín Netanyahu y Benny Gantz, alcanzaron un acuerdo de coalición que terminó con el bloqueo político. Sin dudas, esto obedeció a la crisis sanitaria y económica generada por el COVID-19.
Si bien se acordó que durante los primeros seis meses el gobierno de unidad no podrá aprobar legislación que no concierna a la lucha contra la pandemia, se estipuló que el 1 de julio se votará, en el parlamento israelí, la anexión de parte del territorio de Judea y Samaria (un 30% de Cisjordania), en el marco del Acuerdo del Siglo propugnado por la administración Trump.
En este sentido, Netanyahu señaló: “Por primera vez desde 1948, existe una oportunidad histórica de aplicar la soberanía de una manera acordada (con Estados Unidos) como un acto diplomático y soberano del Estado de Israel en Judea y Samaria… esta es una oportunidad que no debería perderse”.
No obstante, en sentido contrario a EEUU, la comunidad internacional, entre ellos la Liga Árabe, Naciones Unidas, Francia, Alemania, entre otros, se oponen a la posible anexión, alertando acerca de la inestabilidad que podría generar en la región el fin de la solución de los dos Estados. 4
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, advirtió: “Si Israel da ahora el paso de la anexión, nos desentenderemos de todos los acuerdos suscritos con Israel y EEUU”. Mientras tanto, líderes palestinos amenazan con incorporar el caso de la anexión a los cargos de la investigación de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad.
Finalmente, este panorama impide cualquier tipo de avance en el proceso de paz entre palestinos e israelíes y revive temores sobre posibles conflictos entre Israel y sus vecinos.
Palabras clave: Israel, Netanyahu, Gantz, Anexión, Palestina