El jueves 24 y viernes 25 de junio, durante la Cumbre de la Unión Europea, se propuso destinar 5.700 millones de euros para financiar la ayuda a los refugiados sirios en Turquía, Líbano y Jordania hasta 2024. Sólo para Turquía, una dotación de 3.500 millones de euros está destinada a apoyar a los 3,7 millones de sirios que allí residen.
Al año siguiente de la crisis migratoria del 2015, la UE y Turquía firmaron un histórico acuerdo migratorio, calificado por entidades tales como Amnistía Internacional de vergonzoso. A través de este, se buscaba reducir la afluencia de refugiados que llegaban masivamente a las costas griegas mediante la devolución a Turquía de aquellos inmigrantes que no habían solicitado asilo formalmente en Grecia o cuyas solicitudes habían sido rechazadas.
Tras el acuerdo de 2016, la Unión Europea quiere revisar su asistencia para esta renovación del acuerdo y pasar de la ayuda humanitaria al apoyo socioeconómico y al desarrollo, dada la duración del conflicto en Siria. Según el documento publicado al finalizar la Cumbre, la financiación europea debe cubrir también "las necesidades más urgentes de los refugiados y las comunidades de acogida, incluidos los servicios sanitarios y educativos, la protección social, el desarrollo de capacidades y la creación de oportunidades de empleo".
Aunque, a diferencia de la ronda anterior de financiación que fue pagada directamente por los gobiernos de la Unión Europea, el dinero procedería del presupuesto común de la misma, por lo que necesitaría la aprobación del Parlamento Europeo. Aprobación que, dadas la relación entre el
7 gobierno turco y los legisladores, llevará tiempo conseguir.