Mohammed Bin Salmán, Príncipe Heredero de la corona saudita, ha sido el primer líder en llegar a Buenos Aires para asistir a la cumbre del G-20, a fines de este mes de noviembre. La participación de MBS en la reunión de líderes mundiales se encuentra marcada por el escándalo: no sólo el asesinato del periodista Khashoggi lo coloca en una posición incómoda, sino que la ONG Human Rights Watch lo ha denunciado ante el sistema judicial argentino.
El 26 de noviembre el grupo entregó una petición asegurando que el Príncipe Heredero – Ministro de Defensa del Reino- es responsable de crímenes de guerra cometidos por la Monarquía en Yemen. Además, HRW hace referencia a la posible implicación de MBS en la muerte de Khashoggi en el Consulado saudí en Estambul, así como en las torturas dentro del territorio nacional.
La denuncia quedó en manos del fiscal federal Ramiro González, quien pidió al juez Ariel Lijo que consulte si Bin Salman tiene investigaciones en curso en su país de origen o en Yemen. La Constitución argentina reconoce la jurisdicción universal para juzgar crímenes de guerra y torturas mientras no existan investigaciones de ese tipo. En ese marco, el juez ya
solicitó informes a Yemen, Turquía y a la Corte Penal Internacional sobre eventuales procesos contra el Príncipe.
Sin embargo, la inmunidad diplomática de MBS por encontrarse en una “misión diplomática especial”, y la misma complejidad del trámite, hacen poco probable la detención del mandatario.
https://www.nytimes.com/es/2018/11/27/argentina-arabia-saudita-g20/
https://elpais.com/internacional/2018/11/28/argentina/1543428340_082282.html