A comienzos del 2016 se ha anunciado en Arabia Saudí el “Saudí Visión 2030”, presentándose como un proyecto con el objetivo de modernizar y diversificar la economía del país, llevándose a cabo un conjunto de medidas en las esferas política, económica y militar que se le han encomendado al Consejos de Asuntos Económicos y de Desarrollo (CAED).
La preeminencia de Arabia Saudita se basa en el petróleo, un activo que es la base de su riqueza y poder. En este sentido, ARAMCO, la compañía petrolera saudita, y SABIC, la corporación encargada del proceso de refinado del mismo, son empresas con mucho peso en la económica del país del golfo. Sin embargo, su dependencia del petróleo y su posición global como el principal exportador del mismo, hicieron que, con la disminución histórica de precios de este commodities que tuvo lugar entre 2014 y 2015 debido, entre otras cosas, a factores asociados con la oferta, como el aumento de la producción petrolera en Estados Unidos, el gobierno saudí se replanteara la situación de dependencia que le generaban las ganancias obtenidas del sector petrolífero.
En este sentido, una de las estrategias de la “Saudí Visión 2030” es orientar al sector manufacturero hacia un crecimiento competitivo y con visión exportadora, como el impulsor clave para lograr un crecimiento económico sostenible, generando empleos de calidad en sectores no petroleros. La nueva política industrial se enfoca en diversas aéreas en las que el Estado considera que poseen una ventaja competitiva, lideradas por el sector privado y con el gobierno facilitando el proceso de crecimiento. Algunas de esas áreas son: el sector alimenticio; el farmacéutico, la 6 ampliación de suministros para el sector de energías verdes, la modernización de las empresas militares, etc.