Durante la mañana del domingo 16 de octubre, Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, expresó el temor de un posible involucramiento de la República Islámica ante la escalada del conflicto entre Israel y Hamás. Asimismo, Sullivan alertó sobre la posibilidad de que se abra un nuevo frente de batalla en la frontera entre Israel y el sur del Líbano, en donde Hezbollah se encuentra muy activo.
Ante el presente escenario, Sullivan señaló: "no podemos descartar que Irán decida involucrarse directamente de alguna manera. Tenemos que prepararnos para cualquier eventualidad". Con anterioridad, Joe Biden había catalogado la situación como riesgosa y, por ello, decidió enviar un portaaviones al Mediterráneo oriental, transmitiendo así un mensaje inequívoco a cualquier nación o entidad que busque aprovechar esta coyuntura.
Por su parte, el Departamento de Defensa anunció que EEUU enviará un segundo portaaviones a la locación mencionada. De este modo, el USS Eisenhower se sumará al USS Gerald R. Ford, que ya se encuentra desplegado en la región tras el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre.
Por último, el temor norteamericano se acrecienta por el reciente comunicado del canciller iraní, Hossein Amir-Abdollahian, quien advierte que nadie podrá garantizar el control de la situación y la perspectiva de una extensión del conflicto mientras continúen los ataques del régimen sionista contra Gaza.
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