Pasado el primer impacto de la inundación que arrasó Derna Libia sigue convulsionada. Los operativos de búsqueda y rescate continuaban trabajando entre el barro y los escombros de una ciudad desesperada por la siempre insuficiente ayuda humanitaria. La estimación entre muertos y desaparecidos supera altamente los 11.000, que junto con los más de 40.000 desplazados reflejan la traumática crisis que atraviesa la región.
En los días siguientes los reclamos de la población se centraron en ayuda humanitaria, justicia y la reconstrucción de la ciudad. De hecho, cuatro organizaciones de derechos humanos - Mudafea (Defensores) de Derechos Humanos, Tahara, Observatorio de Crimen de Libia y Abogados por Justicia – reclamaron el 27 de septiembre una investigación internacional para determinar las responsabilidades de las instituciones estatales por la ruptura de las dos represas que protegían a la ciudad y que derivaron en la tragedia, pero también en la negligencia posterior para tomar las medidas necesarias.
Por su parte, el 21 de septiembre el líder militar Khalifa Haftar (quien controla el oriente libio y Derna) recibió la visita del general estadounidense Michael Langley, comandante del AFRICOM. Estados Unidos expresó en diversas ocasiones su preocupación por la presencia del Grupo Wagner en Libia, en apoyo de Haftar. Tras el encuentro Langley afirmó que “EEUU está listo para reforzar los vínculos y forjar nuevas asociaciones con aquellos quienes defienden la democracia”. Es de destacar que Haftar tiene demandas penales en EEUU por crímenes de guerra, ocurridos durante 2016 y 2017. Una semana más tarde Haftar viajó a Moscú, donde fue recibido por el viceministro de Defensa ruso Yunús-Bek Yevkúrov, quien le ofreció el apoyo de Rusia por las inundaciones y “cooperación en la lucha contra el terrorismo”.