Ocho meses después de la renuncia del Primer Ministro Libanés, Hassane Diab, el escenario político libanés sigue paralizado y sumido en una gran crisis política y económica. Debido a esto, el miércoles pasado, el Ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Samé Shukri, arribó al Líbano para mantener encuentros con los distintos partidos políticos e intentar desbloquear el proceso de formación de gobierno. El ministro egipcio lamentó la situación de bloqueo y manifestó que la formación de un nuevo Ejecutivo “es importante para la estabilidad del Líbano y de la región”.
Egipto ha estado cooperando fuertemente con Francia, siendo uno de los primeros países en apoyar la iniciativa francesa para solucionar la crisis libanesa. Dicha iniciativa, propuesta en septiembre pasado por el presidente francés, Emmanuel Macron, consiste en la formación de un “gobierno de misión”, integrado por tecnócratas y basado en un principio de rotación de ministerios. Sin embargo, El Cairo se opuso frente a las concesiones francesas a los partidos chiitas, señalando que estas podrían perjudicar la iniciativa. Asimismo, se resaltó que esta concesión podría privar al futuro gobierno del apoyo de la comunidad internacional e incluso de la comunidad árabe, y descartaría cualquier posibilidad de ayuda financiera.
Si bien el principal objetivo de la política egipcia es encontrar una solución a la crisis, al mismo tiempo, busca posicionarse como un actor líder, y evitar que Turquía, con quien mantiene relaciones conflictivas a pesar de una reciente distención, gane influencia en el Líbano.
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