En el contexto de la actual guerra en Irán, Egipto está intensificando sus esfuerzos para implementar las fases restantes del plan de alto el fuego del presidente estadounidense Donald Trump. El temor generalizado en El Cairo es que la situación de Gaza quede relegada a un segundo plano.
El plan, que entró en vigor en octubre del año pasado, consta de tres fases y veinte puntos. La implementación de la segunda fase inició en enero de este año. La misma contempla la formación de un comité nacional para la administración de Gaza, el establecimiento de la Junta de Paz de Trump, un mecanismo de supervisión internacional encabezado por el Alto Representante Para Gaza y la retirada del ejército israelí del territorio gazatí. También incluye el desmantelamiento de armas de Hamás y la destrucción de su red de túneles subterráneos.
Respecto del territorio gazatí, Egipto formuló un plan integral de reconstrucción. El mismo estipula la conversión de Gaza en una ciudad verde a través de la construcción de edificios inteligentes que utilizarían energía renovable y tecnología moderna; la creación de una capacidad económica sostenible para el desarrollo de la industria, la agricultura y la tecnología; y, el desarrollo de una cultura y educación que garantice el desarrollo de una sociedad palestina.
El plan divide a Gaza en cinco sectores, estipula que la reconstrucción se realizaría a lo largo de cinco años y reconoce la existencia de tres fases: recuperación temprana -seis meses, valuada en 3 mil millones de dólares-, fase de construcción 1 -dos años, 20 mil millones de dólares- y fase de reconstrucción 2 -dos años y medio, 30 mil millones de dólares-. Su financiamiento requerirá de donaciones y aportes internacionales de Naciones Unidas, instituciones financieras internacionales e inversión extranjera directa, entre otros.
Este plan compite con la propuesta de la administración Trump, que busca convertir el territorio en un oasis turístico –una especie de Riviera de Medio Oriente– impulsado por inteligencia artificial que tenga atractivo para miles de millones de dólares en inversiones.
MARÍA SABINA ROSSI