Las relaciones diplomáticas entre Egipto e Irán se interrumpieron en 1980, tras la Revolución Islámica que tuvo lugar en Teherán tan solo un año antes. Por ese entonces, Egipto también firmaba los Acuerdos de Camp David, mediante el cual se convertía en el primer Estado árabe en reconocer al Estado de Israel.
En los últimos meses, el vínculo entre El Cairo y Teherán ha comenzado a fortalecerse. El ministro de Relaciones Exteriores iraní declaró que el vínculo entre ambas naciones se estuvo fortaleciendo significativamente en el último tiempo, manteniendo reuniones regulares de alto nivel y diálogo continuo. Los acercamientos con Teherán vienen en un momento de tensiones crecientes con Tel Aviv, particularmente tras los ataques del 7 de octubre y las posteriores las acusaciones israelíes de que Egipto violó los Acuerdos de Camp David. El principal argumento de Israel reside en el fortalecimiento de la capacidad militar egipcia y su creciente presencia en la Península del Sinaí. Siguiendo lo dispuesto por el acuerdo de paz, Egipto tiene que solicitar permiso a Israel para desplegar más de los 47 batallones permitidos en la zona. No obstante, existen estimaciones – basadas en imágenes satelitales– de aproximadamente 180 batallones egipcios presentes en la región.
En el escenario actual, un posible restablecimiento de las relaciones entre Egipto e Irán podría contribuir a la distensión regional, sobre todo si ambas partes comparten la necesidad de contener crisis. Además, El Cairo y Teherán comparten preocupaciones en materia de seguridad en el Mar Rojo y áreas de interés estratégico como puede ser el posible comercio de petróleo a través de Irak.