Tras la escalada de tensiones entre Irán e Israel, el régimen egipcio expresó su profunda preocupación y llamó a las partes a ejercer el “autocontrol máximo” para evitar la extensión del conflicto en la región. Una preocupación que ya había manifestado previamente respecto de las acciones militares israelíes en Gaza y en Cisjordania.
Esta semana, el medio Al Jazeera, a través de imágenes satelitales, denunció el despliegue de tropas y vehículos militares israelíes en bases cercanas y puestos de avanzada en el norte de la frontera de Gaza y en el desierto de Néguev, al sur de Gaza.
Por su parte, el Wall Street Journal publicó un editorial afirmando la existencia de conversaciones entre funcionarios egipcios e israelíes para invadir Rafah por parte de estos últimos. Desde el 7 de octubre del año pasado, es la segunda visita que realizan los jefes del Shin Bet y de las Fuerzas de Defensa Israel para discutir una posible operación en Rafah que contemple la evacuación “segura” de los habitantes de las zonas de combate. Vale recordar que se estima que alrededor de 1,5 millones de palestinos se encuentran refugiados hoy en día en Rafah, como consecuencia de los ataques israelíes en el resto de Gaza. En Tel Aviv entienden que necesitan avanzar sobre Rafah para poder terminar con el brazo armado de Hamas y tomar control de la Ruta Philadelphi, que se encuentra en la frontera entre la Franja de Gaza y el Sinaí egipcio.
Sin embargo, funcionarios egipcios negaron estas conversaciones y reafirmaron el rechazo egipcio a la invasión, entendiendo que se trata de una acción que sólo puede terminar en una masacre y, en última instancia, un accionar que puede hacer peligrar la paz entre ambos países.