El pasado miércoles 20, Egipto registró 745 nuevos casos de coronavirus, su máximo diario desde el inicio de la pandemia. Con este nuevo récord de contagios, el país asciende a 15.003 casos, 10.090 activos, 4.217 recuperados y 696 muertes por COVID-19.
La curva de contagios ha aumentado luego de que el gobierno decidiera aliviar ligeramente el toque de queda nocturno. Frente a esta situación y en vistas a Eid al-Fitr, el gobierno decidió extender el toque de queda y suspender totalmente el transporte en el país durante la festividad que marca el fin del mes de Ramadán. El primer ministro egipcio, Mostafá Madbuli, señaló que entre el 24 y 29 de mayo el toque de queda comenzará a las 17 horas y tiendas, supermercados, parques y playas permanecerán cerrados.
Asimismo, anunció que a partir del 30 de mayo y durante dos semanas, el toque de queda será modificado y tendrá lugar entre las 20 y las 6 horas y las tiendas y supermercados podrán reabrir sus puertas. Además, destacó que a partir de la fecha mencionada el uso de máscaras faciales en el transporte público e instituciones públicas y privadas será de carácter obligatorio y que aquellos 7 que no cumplan con esta medida deberán enfrentar duras sanciones.
Las autoridades egipcias informaron que esperan, para mediados de junio, poder iniciar una reapertura gradual de las actividades. Sin embargo, advirtieron que podrían recurrir a la imposición de un confinamiento si no hay un descenso de los casos. Las cifras han seguido aumentando a pesar de las restricciones impuestas por el gobierno, hecho que podría estribar en la negativa a implementar un confinamiento total en el país desde el comienzo de la pandemia.
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