La retirada del Ejército Nacional Libio (LNA) permitió a Turquía y a su apadrinado, el ejército del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) en Trípoli, mirar hacia Sirte, ciudad estratégica por su ubicación central y sus pozos petrolíferos, hacia la base aérea de Jufra, desde donde es posible controlar las rutas de abastecimiento del centro del país y también los puertos marítimos de Sidra y Ras Lanuf.
La posibilidad del avance del GNA hacia el este motivó declaraciones del presidente egipcio Al-Sisi, quien apoya a Khalifa Haftar y al gobierno Tobruk. El pasado 20 de junio, el mandatario egipcio advirtió que Sirte y Jufra constituyen una línea roja, por lo que Egipto podría lanzar “operaciones militares externas si así era requerido”.
Trípoli consideró los dichos una declaración de guerra y una amenaza a su seguridad, mientras otros actores como Italia y Alemania rechazaron toda intervención externa en el conflicto libio y llamaron a buscar una solución política entre las partes. La entrada de Turquía en favor del gobierno de Trípoli y el lanzamiento de la Operación Tormenta de Paz en marzo permitió derrotar al LNA, revertir la situación en el terreno y pasar a la ofensiva. Si bien una intervención militar egipcia en Libia transformaría lo que hoy es una guerra proxy con diversos actores externos
6 involucrados, en un conflicto directo y abierto entre potencias regionales, esta posibilidad fue tomada con escepticismo.
Según el sitio Middle East Eye, fuentes del gobierno turco consideran poco probable un enfrentamiento con Egipto, afirmando que las declaraciones buscan disuadir y presionar por un alto al fuego. A su vez, el canciller egipcio Sameh Shoukry matizó las declaraciones del Presidente, al reafirmar su apoyo a una solución política en libia, tomando la opción militar como último recurso.
Palabras Clave: Libia, Egipto, Sirte