Hace tan solo unos días, el ministro de Abastecimiento confirmó que Egipto está pensando en abandonar el dólar estadounidense en su comercio bilateral con China, India y Rusia, todos miembros de los BRICS junto con Brasil y Sudáfrica.
En paralelo, el embajador ruso en Egipto afirmó que el país ha oficialmente solicitado unirse a los BRICS. Se espera que los mandatarios del grupo discutan una posible expansión del mismo –Egipto no es el único país que solicitó el ingreso– en la cumbre que tendrá lugar en el mes de agosto en Sudáfrica.
Una de las razones que motivan esta decisión tiene que ver con uno de los objetivos de los BRICS: comercializar con monedas alternativas al dólar, fuera otras monedas nacionales o bien la creación de una moneda digital común hacia el interior del grupo –que también formará parte de la agenda de discusión en la próxima cumbre–.
En este sentido, en marzo de este año, Egipto ingresó formalmente al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS. No solamente en aras de disminuir la dependencia de instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, sino también en busca de motivar mayores exportaciones a través del NBD, contemplando las Zonas de Libre Comercio que poseen tanto China como Rusia en el Puerto Said.
A pesar de que hay quienes argumentan que los BRICS no han alcanzado ninguna meta específica, otros consideran que podría ser beneficioso para una economía egipcia
profundamente deteriorada. La libra egipcia sufrió una devaluación del 50% durante el último año, la deuda externa llega a los 163 mil millones de dólares y se experimentó una baja de aproximadamente 20 mil millones de dólares en inversión extranjera directa.
Por último, la presidencia de los BRICS está actualmente en manos de Sudáfrica, quien pretende avanzar en pos de los intereses africanos, un escenario que favorecería las intenciones egipcias de sumarse plenamente a los BRICS.