El 31 de marzo se realizaron las elecciones municipales en Estambul, cuyo resultado fue negativo para la coalición gobernante liderada por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) debido a que el ganador de las mismas fue Ekrem İmamoğlu, del Partido Socialdemócrata (CHP). El AKP sostuvo que las elecciones fueron un fraude organizado en el marco de una conspiración que tenía como objetivo final derrotar a los islamistas e insinuaron que podría haber ser impulsado por Fethullah Gülen, considerado terrorista y organizador del intento de golpe de estado de 2016.
Por estos motivos el AKP solicitó un nuevo recuento de los votos, e incluso en algunos distritos hubo un tercer escrutinio. Sin embargo, no conforme con los resultados, el partido hasta entonces gobernante solicitó a la Comisión Electoral Suprema la anulación de los resultados de las votaciones para jefe de ayuntamiento. La justificación de dicho organismo para repetir las elecciones el 23 de junio fue que en algunas de las mesas electorales el presidente no fue un funcionario tal como exige la ley, sino otras personas sin los requisitos adecuados.
Si bien la oposición decidió no boicotear las nuevas elecciones y presentarse ante las mismas, Ekrem İmamoğlu afirmó que “la democracia turca sufrió un gran golpe” y el vicepresidente del CHP, Onursal Adigüzel, acusó al Gobierno de “dictatorial” y de
2 “saltearse la voluntad popular y las leyes”. Asimismo, la población de Estambul expresó su disconformidad protestando en las calles.
Esta delicada situación política no solo resquebraja al sistema democrático turco, sino que además afecta a la economía de por si endeble, en tanto la lira registró una caída de un 1,34% frente al dólar como respuesta de los inversores ante al complejo panorama político.
https://www.al-monitor.com/pulse/originals/2019/05/chp-will-not-boycott-istanbul-election- rerun.html
https://elpais.com/internacional/2019/05/06/actualidad/1557161252_278972.html