El martes 5 de septiembre, como parte de una operación militar, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo una incursión en el Campo de Refugiados Nour Shams, situado en territorio palestino. Según informes oficiales el propósito era desmantelar un depósito de explosivos, sin embargo, esta acción resultó en enfrentamientos entre las dos partes involucradas y en la muerte de un joven palestino.
Es importante destacar que esta incursión no se trata de un evento aislado; la violencia ha aumentado significativamente en el territorio ocupado de Cisjordania, Jerusalén y varias ciudades de Israel durante el año 2023. Hasta la fecha, se ha reportado la muerte de 189 palestinos, incluyendo atacantes, milicianos y civiles, mientras que las bajas en el lado israelí han sido de alrededor de 30 personas, en gran parte colonos y miembros de la FDI. Estas cifras reflejan que la zona ha experimentado uno de los años más violentos desde la Segunda Intifada (2000-2005).
Durante el último año, Israel ha llevado a cabo operaciones casi a diario contra milicianos palestinos con el fin de desmantelar sus redes insurgentes y prevenir ataques futuros. No obstante, esta estrategia ha resultado en un aumento y refuerzo de nuevas milicias palestinas en el norte de Cisjordania, que derivó en un incremento de ataques perpetrados contra colonos y soldados israelíes. Además, los ataques llevados a cabo por palestinos de manera individual también experimentaron un aumento, al igual que las agresiones y actos de violencia perpetrados por colonos extremistas, según la agencia EFE.