Después de reunirse con el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, en Kahramanmaraş y recibir – de manera histórica– al primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, en Estambul, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, confirmó que un acuerdo está a punto de completarse entre Armenia y Azerbaiyán, el cual abriría la puerta a la concreción del conocido Corredor de Zangezur. La ruta uniría Azerbaiyán continental con el enclave de Najicheván a través del territorio armenio, creando un puente terrestre para el comercio y el tránsito. Türkiye concibe este corredor como una pieza central dentro de su ambiciosa iniciativa del "Corredor del Medio", una vía transcontinental que busca enlazar Europa con China a través del Cáucaso Sur y Asia Central. “Vemos a Zangezur no solo como un activo geopolítico, sino como parte de una transformación geoeconómica (...) una vez abierto, permitirá que las exportaciones turcas lleguen más rápido a Asia Central y China, mientras que los productos chinos transitarán hacia Europa a través de Türkiye”, declaró Erdoğan.
Las declaraciones del presidente turco se produjeron tras su participación en la 17ª Cumbre de la Organización de Cooperación Económica (OCE), celebrada en Hankendi, una ciudad de fuerte carga simbólica al haber sido recuperada por Azerbaiyán tras el conflicto de Karabaj en 2020. En este contexto, Erdoğan aprovechó la plataforma para impulsar una visión de cooperación regional centrada en la transformación verde, la conectividad y la integración económica. Esta iniciativa turca responde a una estrategia orientada a ocupar los espacios geopolíticos que Rusia está dejando vacantes en Oriente Medio y Asia Central. La redefinición del papel ruso en la región, especialmente después del derrocamiento de su aliado Bashar al-Assad, refleja un replanteamiento más amplio de su rol como potencia extrarregional.
Este cambio de postura en Moscú también ha generado inquietud en Teherán. La preocupación iraní se intensificó tras la visita del presidente Vladímir Putin a Bakú en agosto de 2024, cuando el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, respaldó públicamente el reclamo de Azerbaiyán para lograr un acceso sin restricciones al enclave de Najicheván. Irán, que esperaba una actitud más neutral —o incluso restrictiva— por parte de Rusia frente a las ambiciones turco- azerbaiyanas, se encuentra hoy prácticamente aislado junto a Armenia en su oposición al proyecto del Corredor de Zangezur. Las objeciones iraníes y armenias se apoyan en diversas preocupaciones entrelazadas. En primer lugar, la base jurídica del corredor es altamente controversial: el acuerdo de alto el fuego de 2020 en Karabaj no hace ninguna mención explícita a un “Corredor de Zangezur”. El único corredor contemplado en ese acuerdo fue el de Lachin, destinado a garantizar el acceso de los armenios de Nagorno-Karabaj a Armenia.
En segundo lugar, ambos países consideran que el proyecto del corredor encubre aspiraciones geopolíticas más amplias por parte de Ankara, Bakú y sus aliados. Para Irán, esta posibilidad reviste una gravedad particular: cualquier modificación de los actuales 40 kilómetros de frontera que mantiene con Armenia implicaría quedar rodeado al noroeste únicamente por Azerbaiyán y el enclave de Najicheván, bloqueando así un corredor vital que conecta a Irán con Georgia y el Mar Negro a través del territorio armenio.