El encuentro entre el presidente Recep Tayyip Erdoğan y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en septiembre de 2025 constituyó un punto de inflexión diplomático con potencial para redefinir la trayectoria de las relaciones entre Türkiye y Estados Unidos. Históricamente el vínculo bilateral ha mostrado altibajos: durante la presidencia de Trump (2017-2021) ambos mandatarios se reunieron en dos ocasiones, mientras que con la administración de Joe Biden las relaciones se enfriaron por la compra por parte de Türkiye del sistema de defensa S-400 a Rusia y la posterior activación de la ley CAATSA (Countering America’s Adversaries Through Sanctions Act). Otro foco de tensión ha sido el respaldo estadounidense a las Unidades de Protección Popular (YPG), la rama siria del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), a través de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF).
Es importante precisar que la cooperación forjada durante el último año en torno al conflicto sirio —y especialmente desde el derrocamiento de Bashar Al-Assad— influyó en la dinámica bilateral y en los nuevos equilibrios regionales. En este contexto, la decisión de Trump, en su segundo mandato, de sentarse a negociar con Erdoğan se interpreta como un intento renovado de encarar y renegociar asuntos pendientes. Según Trump “el presidente Erdoğan es el responsable de Siria, de la lucha exitosa para librar a Siria de su antiguo líder”.
Uno de los aspectos más llamativos del encuentro fueron los mensajes simbólicos: desde el pin con la insignia del F-35 que lució Trump —significativo ante las intenciones de Türkiye de reingresar al programa de aviones cazas— hasta la estadía de Erdoğan en Blair House. En este marco, la residencia oficial de huéspedes “especiales” frente a la Casa Blanca fue un gesto que subrayó reconocimiento y respeto institucional entre ambos líderes.
Por su parte, la dimensión económica ocupó un lugar central en las discusiones. En 2024 el intercambio comercial se situó en 32.000 millones de dólares, mientras que para 2025 se apuntó elevar esa cifra hacia los 100.000 millones de dólares a través del fortalecimiento de las bases comerciales. Un avance concreto fue la firma de un contrato de suministro de gas natural licuado (GNL) por 20 años, que contribuirá tanto a la necesidad energética de Türkiye como a la sumatoria a Estados Unidos de un cliente estratégico y un nodo de distribución regional. Asimismo, se suscribió un memorando de entendimiento sobre cooperación nuclear civil, que busca reforzar la asociación energética entre ambas naciones junto a los proyectos existentes de Türkiye con Rusia en Akkuyu.
Finalmente, la reunión también dejó señales diplomáticas en relación a las crisis regionales. Erdoğan planteó la tragedia humanitaria en Gaza y reiteró el compromiso de Türkiye con una solución justa para la cuestión palestina. Trump, sin pronunciarse de forma directa sobre las propuestas y preguntas de la prensa, adoptó una postura que reconoció a Türkiye como un actor regional relevante. El acercamiento entre ambos líderes acompaña lo sucedido en foros