El inicio del mes sagrado para los musulmanes está marcado este 2021 por el miedo a un repunte de contagios, especialmente en Medio Oriente; y por los conflictos sociales que arrastran varios países de mayoría musulmana. En Irak, la preocupación principal sigue siendo la violencia.
De hecho, el inicio de la celebración se vio marcado por un atentado en Bagdad. Fue el jueves 15 de abril que un ataque con coche bomba acabó con la vida de al menos cuatro personas e hirió a otras 20 en un mercado popular del barrio de Ciudad Sadr, de mayoría chiita.
La reivindicación por la autoría del ataque no se hizo esperar y al día siguiente Estado Islámico (EI) confirmó que un "destacamento de soldados del califato" estacionó y detonó un coche bomba contra una multitud chiita, a quienes consideran herejes.
Este barrio conoce por desgracia la violencia durante el Ramadán, pues en 2019 un ataque suicida dejó 8 muertos y 15 heridos después de que un terrorista hiciera explotar su cinturón también en un mercado popular.
Pese a que, en diciembre de 2017, las autoridades iraquíes declararon su victoria frente al EI con la recuperación de gran parte del territorio del que se habían apropiado desde 2014, en los últimos años el grupo yihadista ha continuado perpetrando ataques por todo el país, devastado todavía por la guerra. 4 No obstante, el ataque perpetrado a solo días del inicio del Ramadán de este año no ha sido el primero del 2021. En enero, el EI se atribuyó la responsabilidad de un doble ataque suicida que mató al menos a 32 personas en el centro de Bagdad, el más grave en la ciudad en los últimos tres años.