Los últimos ataques y contraataques que han tenido lugar entre Tel Aviv y Teherán desde la ofensiva israelí del 13 de junio, tienen y tendrán repercusiones en el resto de la región. En el caso de Egipto, la principal preocupación reside en el suministro de energía.
El Estado egipcio ha empezado a operacionalizar un plan de emergencia energética frente al anuncio israelí de interrumpir la exportación de gas natural, únicamente continuando sus operaciones en el yacimiento de Tamar, destinado al mercado doméstico. El gas israelí representa alrededor del 15- 20% del consumo de gas egipcio, según información del Joint Organisations Data Initiative (JODI).
Años anteriores, para reducir el margen entre la producción y el consumo de energía, el gobierno recurría a una política de apagones continuos, pero resultó ser altamente impopular. En un contexto de caída abrupta de la producción local de energía, sumado a los problemas que ha enfrentado el gobierno para avanzar en el desarrollo de fuentes de energías renovables, se volvía necesario adoptar otro enfoque para evitar una reacción social.
El plan de emergencia energética prevé la suspensión de provisión de gas a una serie de actividades industriales, al tiempo de sostener la actividad de las plantas eléctricas en combustibles pesados de baja calidad como son el diésel o el mazut. Esta decisión se volvió aún más necesaria contemplando la proximidad del verano, la época de mayor consumo energético en el país.
En lo que hace al conflicto en sí mismo, Egipto ha continuado con la proyección de su perfil de mediador. En este caso, lideró un grupo de 21 países para emitir una declaración conjunta que condenaba los ataques militares israelíes contra Irán –el lunes por la mañana, cuando todavía no había habido contraataque iraní–, hacia un llamamiento al alto al fuego y urgía a las partes a retomar la diplomacia para desescalar las tensiones regionales. Una de las demandas claves del documento fue la necesidad urgente de establecer una Zona Libre de Armas Nucleares y otras armas de destrucción masiva en Medio Oriente; al tiempo que se hizo un llamamiento a todos los países de la región a firmar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP).