El pasado miércoles 26 de octubre, el Líbano retomó el proceso rutinario de retornos voluntarios para los refugiados sirios que desean regresar a su país de origen, suspendido durante la pandemia. Esta acción no fue bien recibida por organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, que velan por los derechos de los refugiados y alertan que Siria aún no es un lugar seguro para regresar.
Los mencionados retornos rutinarios son organizados por la Seguridad General libanesa y se realizan con autobuses que transportan a la frontera del Líbano a aquellos refugiados que busquen regresar a la República Árabe Siria. Asimismo, cabe destacar, que este proceso es independiente al polémico plan que anunció el gobierno libanés meses atrás, donde pretende devolver al país árabe sirio a grupos de hasta 15.000 refugiados cada uno.
En una conferencia de prensa realizada el martes anterior al inicio de los retornos, el jefe de la agencia de Seguridad General, el general Abbas Ibrahim, aseguró que “el retorno será voluntario y no obligaremos a ningún desplazado a regresar; este es un principio que hemos establecido.” Además, anunció la apertura de 17 centros de seguridad pública en todas las regiones libanesas para organizar el retorno voluntario de los refugiados sirios, todo con el fin de poder reducir la carga sobre el Líbano. 7
En los últimos meses, Beirut ha alertado reiteradamente su intención de repatriar a los nacionales sirios residentes en su territorio por no poder seguir compartiendo recursos con ellos, debido a la grave crisis económica que sufre el Líbano desde finales de 2019. A pesar de las constantes críticas de ACNUR y otras organizaciones internacionales, el plan parece tomar más fuerza cada día que pasa.