El conflicto en Gaza, que ha provocado más de 67.000 muertes y ha sido calificado por organismos internacionales y una comisión de las Naciones Unidas como un posible genocidio, atraviesa un momento crítico con el anuncio de un acuerdo preliminar de alto el fuego entre Israel y Hamas, promovido por el expresidente estadounidense Donald Trump. Según declaraciones de Trump en su plataforma Truth Social, ambas partes han aprobado la primera fase de su plan de paz de 20 puntos, que contempla la liberación de todos los cautivos, la retirada parcial de las tropas israelíes a una línea previamente acordada y la creación de un organismo internacional, el Board of Peace, destinado a supervisar la administración posbélica de Gaza. Este organismo, que estará presidido por Trump e incluirá a líderes internacionales, como el ex primer ministro británico Tony Blair, refleja la intención de estructurar un marco institucional que garantice la estabilidad y la reconstrucción del territorio devastado.
El anuncio del mandatario estadounidense representa el avance diplomático más importante de sus ocho meses de mediación y llega tras reiterados intentos de lograr una tregua sostenible. Durante su campaña presidencial, Trump había señalado el fin de la guerra en Gaza como una prioridad de política exterior, y el acuerdo preliminar constituye su iniciativa más tangible para lograrlo. El contenido del acuerdo también incluye el compromiso de tratar a todas las partes con justicia y el reconocimiento del papel mediador de Qatar, Egipto y Turquía, así como la posibilidad de involucrar a Irán en la implementación del plan. La declaración de Hamas confirma que el pacto estipula “el fin de la guerra sobre Gaza, la retirada de las fuerzas israelíes, el ingreso de ayuda humanitaria y un intercambio de prisioneros”, agradeciendo a los mediadores y exigiendo que el gobierno israelí cumpla plenamente con los compromisos asumidos.
A pesar del anuncio, la situación sobre el terreno sigue siendo volátil. Hasta las 13:00 BST del jueves, se han registrado explosiones y columnas de humo en Gaza, mientras que las fuerzas israelíes mantienen operaciones activas. El gabinete israelí, liderado por Benjamin Netanyahu, debe aprobar formalmente el acuerdo antes de que las tropas se retiren, y se espera que Hamas comience la liberación de los cautivos dentro de 72 horas posteriores a esa aprobación. Se estima que aproximadamente 20 cautivos israelíes permanecen con vida en Gaza, de los cerca de 250 capturados durante el ataque del 7 de octubre de 2023, que provocó más de 1.100 muertes en Israel. Analistas advierten que el cumplimiento efectivo del alto el fuego dependerá del nivel de presión internacional sobre Israel y del monitoreo por parte de los mediadores regionales, incluido el papel de Egipto, Qatar y Turquía.
El contexto político interno de Israel añade complejidad al proceso. Netanyahu ha evaluado que puede superar la oposición del ala ultraderechista de su coalición, especialmente si los términos del acuerdo favorecen la retención del control sobre más de la mitad de la Franja de Gaza. No obstante, las elecciones próximas y la fragilidad del consenso interno podrían complicar la implementación del plan. Por su parte, Hamas, enfrentado a presiones de sus aliados regionales,
reconoce que los cautivos representan un pasivo y que su supervivencia en Gaza puede ser considerada como una victoria parcial, aunque persisten dudas sobre su disposición a desarmarse o aceptar la creación de una autoridad posbélica supervisada por el Board of Peace.
Expertos advierten que garantizar el cumplimiento del acuerdo será uno de los desafíos más complejos. Israel ha roto de manera sistemática ceses al fuego anteriores, y el flujo de ayuda humanitaria, bienes comerciales y personas a través de la frontera aún no está garantizado. La reconciliación entre las necesidades humanitarias y las exigencias de seguridad constituye un eje crítico para la sostenibilidad de la tregua. La experiencia de ceses al fuego previos, en noviembre de 2023 y enero de 2025, muestra que acuerdos preliminares sin implementación rigurosa tienden a desmoronarse rápidamente.
No obstante, este acuerdo presenta diferencias significativas respecto a intentos anteriores. Por primera vez, tanto Netanyahu como Hamas parecen percibir que la negociación puede ofrecer mayores beneficios que la continuación del conflicto. La implementación exitosa del alto el fuego dependerá de la continuidad del compromiso internacional, del control de las tensiones locales y del seguimiento del proceso por parte de Trump y de los actores regionales. En términos estratégicos, la primera fase del plan podría constituir un primer paso hacia la resolución estructurada del conflicto, aunque la magnitud de las incertidumbres políticas, militares y humanitarias aún define un horizonte incierto para Gaza y la región en su conjunto.
Palabras clave: alto al fuego – conflicto palestino-israelí – EEUU – mediación
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