La ministra de Asuntos Exteriores libia Najla El-Mangoush fue recientemente destituida de su posición tras haberse filtrado información sobre un encuentro con su par israelí, Eli Cohen. Lo que en el escenario internacional fue celebrado como un paso hacia la normalización de las relaciones entre Libia e Israel, en el plano nacional fue fuertemente rechazado por la población libia, que en
medio de protestas exigió la dimisión de El-Mangoush y del primer ministro Abdul Hamid Dbeibé.
El pueblo libio ha sido uno de los más fieles defensores de la causa palestina, legado heredado luego de 42 años de Gadaffi en el poder, donde Israel era el enemigo. Hoy en día, Palestina continúa siendo
un punto de acuerdo común y unión entre los libios.
Por eso, es difícil creer que Dbeibé desconocía los planes de su ministra de Asuntos Exteriores durante su estadía en Roma. Por el contrario, la creciente debilidad y pérdida de legitimidad del Gobierno de Unidad Nacional de Trípoli, justificaría el acercamiento con Israel como parte de una
estrategia para obtener el apoyo de Estados Unidos y contrarrestar el descontento interno.
En línea con lo anterior, los funcionarios en Washington no pudieron ocultar su descontento ante la filtración que echó a perder el arduo y silencioso trabajo de incorporar nuevos países árabes a los Acuerdos de Abraham. No obstante, la promesa de apoyo a Dbeibé si normalizaba las relaciones de Libia con Israel, restando importancia a la realización de las tan esperadas elecciones, pone en evidencia que las preocupaciones de Estados Unidos se limitan a los intereses israelíes y dejan fuera
a los pueblos árabes.
Palabras clave: Libia – Estados Unidos – Israel – Palestina – Acuerdos de Abraham