Como consecuencia de los repentinos ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, la situación en la península arábiga creció en tensiones y ataques, dando lugar a nuevas estrategias planteadas por parte de los países del golfo, como son los casos de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
A raíz de los hechos, la empresa Saudi Aramco anunció el desvío temporal de su producción al puerto industrial de Yanbu y Al-Muajjis, en el Mar Rojo. Dicha medida no solo se tomó para garantizar la seguridad de los suministros de petróleo y gas licuado, sino también debido al bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Desviar petróleo a través de oleoductos alternativos forma parte de su compromiso de mantener el suministro de los mercados energéticos, pase lo que pase. Sin embargo, sus acciones claramente benefician a Washington y podrían provocar nuevas represalias militares por parte de Teherán.
El reino de Arabia Saudita, por su parte, comunicó que el transporte de butano y propano en la planta de Saudi Aramco; y de líquidos de gas natural en Juanmah –al este del país– sufrió daños estructurales, lo que obligó a la empresa a cancelar las entregas. Tras conocerse la noticia el miércoles pasado, los swaps de GLP con entrega en el este de Asia se dispararon a más de 600 dólares por tonelada, su nivel más alto desde el 1 de abril del año pasado. Aún no está claro cuándo Aramco resolverá el problema en la planta.
En consecuencia de estas distintas maniobras de salvataje llevadas adelante por el gobierno de Bin Salman, cabe recalcar que advirtió al gobierno iraní que si esto tiene mayores escaladas, el mayor perdedor seria el país persa. El Ministerio árabe destacó que atacar sitios civiles, aeropuertos e instalaciones petroleras demuestra una insistencia en amenazar la seguridad y la estabilidad; y constituye una clara violación de las convenciones internacionales y del derecho internacional.
Arabia Saudita renovó su firme condena de los ataques iraníes contra el Reino, los estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y varios países árabes, islámicos y amigos. A su vez, reiteró que conserva el pleno derecho a adoptar todas las medidas necesarias para salvaguardar su seguridad, su soberanía y la seguridad de sus ciudadanos y residentes; y para disuadir la agresión.
LUCAS RUBEN PETROLO