El pasado martes 20 de octubre, Teherán recibió la visita del jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir. Su llegada tuvo lugar en el marco de un nueva mediación para poner fin al conflicto que enfrenta al país con Estados Unidos (EEUU) e Israel.
El funcionario pakistaní fue recibido por el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, quien adoptó una posición poco flexible respecto al programa nuclear. Rezaei aseguró que "ni una sola partícula enriquecida nuclear saldrá de Irán, es un activo nacional para uso interno".[1]
Por otro lado, el presidente norteamericano, Donald Trump, exigió "cero enriquecimiento de uranio".[2]Asimismo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reiteró su objetivo de derrocar al régimen iraní. Desde su perspectiva, es la condición básica para evitar que Irán desarrolle armas nucleares.
Tras el fracaso del memorando de Islamabad, firmado en junio de este año, Irán presentó nuevas condiciones para alcanzar un acuerdo con EEUU. La propuesta iraní fue presentada durante el 81º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrado en Nueva York el mes pasado.
Las condiciones exigidas incluían la liberación de activos iraníes congelados, así como también la suspensión total de las sanciones económicas dirigidas a la exportación petrolera de Irán. Además, también contemplaban el fin del bloqueo naval que Washington mantiene sobre las costas iraníes, y un cese de hostilidades en todo Medio Oriente, incluyendo el Líbano. Por último, se exigió establecer un sistema de vigilancia del acuerdo por parte de la ONU, que debería validarse mediante una resolución del Consejo de Seguridad.
Cabe resaltar algunas consideraciones. En primer lugar, Washington rechazó la propuesta y las negociaciones indirectas al margen de la Asamblea General tampoco prosperaron. En segundo lugar, el vicepresidente estadounidense, James D. Vance, declaró que EEUU ha ganado en cierto modo la guerra contra Irán y que ha destruido sus instalaciones nucleares.