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Elecciones en Turquía: insuficiente victoria de Erdogan con segunda vuelta a la vista

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
18 de mayo de 2023 5 min Medio Oriente 1.046 palabras
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El pasado domingo 14 de mayo los ojos de la comunidad internacional estuvieron puestos en Turquía. Las elecciones presidenciales, que se desarrollaron en simultáneo a las legislativas, generaban expectativas por sus posibles implicancias en el devenir de la política interna y externa del país. Los resultados finales arrojaron que el actual presidente y candidato Recep Tayyip Erdogan obtuvo el 49,5 por ciento de los votos frente al 44,9 por ciento de su principal rival directo, Kemal Kilicdaroglu. Como ningún candidato obtuvo una mayoría simple de votos Turquía deberá volver a

las urnas para una segunda vuelta electoral el 28 de mayo.

Las elecciones de 2023 habían adquirido una importancia adicional simplemente por la fecha: el año marca el centenario de la República de Turquía. El fundador del país, Mustafa Kemal Atatürk, estableció el Partido Popular Republicano (CHP), que gobernó durante 27 años bajo un sistema mayoritariamente unipartidista. En este sentido, ambos candidatos apelaron al sentimiento nacionalista en sus campañas electorales con el objetivo de ganar el voto de los bastiones más conservadores, que continúan siendo mayoría en el país y una fuerza más que considerable en el

devenir de los gobiernos en Turquía.

La participación electoral fue considerablemente alta alcanzando 88,8 por ciento. Sin embargo, la situación después del cierre de las urnas se volvió más tensa, con información diferente proveniente de ambos partidos. Kilicdaroglu acusó al Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan de 2 interferir en el conteo de votos y en el informe de resultados, a pesar de que Kilicdaroglu no pudo proporcionar evidencia de manipulación electoral. Mientras tanto, Erdogan advirtió a la oposición

desde antes de conocer los resultados contra la “usurpación de la voluntad nacional” en Twitter.

Por su parte, las elecciones legislativas arrojaron también algunas cuestiones interesantes de analizar. La alianza de Kilicdaroglu, encabezada por su propio Partido Republicano del Pueblo (CHP), no obtuvo resultados óptimos en la votación parlamentaria, en la que sólo obtuvo el 35,1%, lo que, según las proyecciones del complejo sistema electoral turco, se traduce en unos 212 de los 600 escaños. El bloque de Erdogan, conocido como Alianza Popular, liderado por su propio partido, Justicia y Desarrollo (AKP), y el ultraderechista Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), obtuvo el 49,4%, suficiente para conservar una cómoda mayoría (unos 323 escaños) en la asamblea. Una alianza opositora más pequeña, encabezada por el principal partido kurdo de Turquía, el Partido

Democrático de los Pueblos (HDP), obtuvo el 10,5% (unos 65 escaños).

El contexto en el que se encontraba el país y el gobierno en estas elecciones no era el óptimo. Como primer elemento desfavorable tenemos el terremoto ocurrido en la frontera sur el 6 de febrero del presente año, que dejó un saldo de aproximadamente 50 mil personas fallecidas y grandes urbes destruidas. Esta cuestión levantó grandes sospechas contra el AKP, las cuales se denunciaron como casos de corrupción al no haber mantenido en condiciones la infraestructura de la región. Además, también se le acusa de haber demorado intencionalmente la ayuda humanitaria necesaria en las zonas afectadas, con mayoría de población kurda y receptora de una ola masiva de refugiados sirios, ahondando aún más la crisis existente. Por otro lado, la inflación desmesurada viene azotando al país desde hace unos años lo que causa un malestar general en la población. En 2022, el índice anual

alcanzó el 72,3%, mientras que el pasado abril se conoció que la inflación interanual rozó los 44 puntos. La negativa del gobierno de subir las tasas de interés impide controlar uno de los instrumentos esenciales para la estabilidad macroeconómica. En este sentido se hace manifiesta la influencia del islam político en el gobierno turco, quien considera que cualquier tasa de interés es

usuraria.

En su frente externo el papel que pretende tener Turquía es un claro ejemplo del concepto de potencia media pujante y decidida, en un mundo convulso e interdependiente. Uno de ese puñado de países con activos considerables, determinados en actuar con independencia, en no alinearse de forma completa, que reprochan errores e hipocresías a las grandes potencias y buscan sin complejos provecho de un juego a varias bandas. Pese a ser miembro de la OTAN, mantiene fluidas relaciones políticas con Rusia, a la que también compró armas de alcance como los sistemas antiaéreos S-400 y con la que a su vez mantiene un pujante comercio. Busca ejercer un papel de mediador entre Moscú y Kiev, presentando interesantes propuestas como la cuestión de la Iniciativa de Granos del Mar Negro; y se aferra a su veto para la entrada de Suecia en la OTAN con el objetivo de lograr tangibles concesiones, como el visto bueno de Washington para venta de armamento de alta

calidad.

A su vez, en los últimos años intervino militarmente sin contemplaciones en su entorno regional, sea en Siria o Irak, y mientras proyecta su influencia en los conflictos del Nagorno Karabaj o de Libia, construye una fuerte red diplomática en África. El poder blando es otro de los elementos claves de su política exterior: Turkish Airlines o las telenovelas son empresas auténticamente globales de una Turquía que se ve a sí misma como un actor autónomo y de peso en el tablero. Esto es Turquía hoy, 3 y en adelante se puede esperar algún matizado viraje en ciertos asuntos, pero no una marcha atrás

en el concepto de potencia media con visión geopolítica propia.

Con la vista puesta en el último fin de semana de mayo, el factor más importante para asegurar una mayoría en la segunda ronda y ganar la presidencia podría ser el tercer candidato en la carrera del domingo, Sinan Ogan, quien representa al Partido del Movimiento Nacionalista de extrema derecha y que ahora está fuera de la carrera. Los partidarios de Ogan tendrán que elegir entre respaldar a Kilicdaroglu, que está respaldado por una alianza de oposición de seis partidos, o al gobernante AKP. Ogan dijo que solo respaldará a Kilicdaroglu si el líder de la oposición promete no acceder a las demandas del Partido Democrático del Pueblo pro kurdo; de lo contrario, puede respaldar a Erdogan. “Habrá otros 15 días difíciles por delante”, advirtió Ogan. Si Erdogan gana el 28 de mayo,

su tiempo en el poder se extenderá a una tercera década en la cúpula del gobierno turco.

Fuentes

trtworld.com aa.com.tr

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