Este domingo 10 de octubre en Irak se celebrarán elecciones parlamentarias anticipadas, ya que fueron adelantadas un año cómo resultado de las masivas manifestaciones que comenzaron en octubre de 2019, dónde los principales reclamos son debido a los altos niveles de corrupción, falta de servicios públicos y los elevados índices de desempleo.
Cabe destacar que luego del derrocamiento del dictador Saddam Hussein el país se ha balanceado entre diversas crisis de mayor y menor alcance, y junto con las mismas lo han hecho la cantidad de dirigentes que han pasado por el gobierno en estos últimos 18 años. Los mismos se han empapado de corrupción y malas decisiones, llevando a que la población iraquí pierda todo tipo de esperanza en la implantada democracia, y es por tal motivo que según fuentes indicadoras se espera una baja de más de 25 millones de electores.
Otra cuestión relevante, es la diferencia y discriminación sectaria que existe tanto entre la población cómo en la clase política, dónde la religión juega un papel sumamente importante y dónde los iraquíes se han resguardado, dando lugar al surgimiento de milicias de todo tipo, las cuales en algunas provincias su poder es tan grande que son las administradoras de seguridad y servicios públicos.
El panorama que le espera al Irak post elecciones no es muy positivo, los errores de los últimos 20 años no podrán ser solucionados con rapidez, hay una generación entera que ha nacido y ha crecido con guerra, destrucción y falta de esperanzas en sus dirigentes.