Dentro de los últimos reportes, el régimen sirio declaró un total de 3351 casos positivos, 780 recuperados y una suma de 143 fallecidos. En el marco de un asenso de casos, salió a la luz la noticia de que más de 200 miembros del personal de Naciones Unidas en Siria había contraído la enfermedad, y que muchos de sus familiares presentaban síntomas compatibles con la misma.
Su presencia en el país se debe a los esfuerzos llevados a cabo por la ONU para contribuir en la lucha contra la propagación de la enfermedad. En este sentido, sus actividades estaban orientadas a diseñar e implementar planes de acción para combatir el virus en el país árabe devastado por la guerra. Semanas atrás, el coordinador humanitario de la Organización, Imaran Riza, había informado a la institución que se encontraban en las etapas finales para la puesta en funcionamiento de un centro médico para tratar casos.
Naciones Unidas expreso su preocupación por la rápida propagación del virus, dada la precariedad del sistema de salud del país, en el que los hospitales destrozados por el conflicto no están lo suficientemente equipados.
Por su parte, los médicos y el personal humanitario ponen en duda las cifras oficiales, ya que consideran que en realidad existe una cantidad de casos considerablemente mayor. Frente a esto, 3 se encuentra la fuerte negativa del régimen, a pesar de que admiten que las pruebas disponibles no son suficientes.