IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 27 de noviembre de 2023

Entre el estancamiento y la inestabilidad: desafíos persistentes y futuros en Libia

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
27 de noviembre de 2023 6 min Medio Oriente 1.310 palabras
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A lo largo del año 2023 el balance de los distintos acontecimientos y procesos que atraviesan Libia, expone los desafíos que marcan el pulso en el país norafricano. En primer lugar, constituye un logro no menor el hecho de que, a pesar de continuar la división gubernamental, la rivalidad política y las fricciones, no se haya escalado a un nuevo episodio de violencia armada generalizada. Los enfrentamientos que sucedieron a lo largo del año han permanecido localizados. Sin embargo, el proceso político articulado por la UNSMIL y el Comité 6+6 continúa estancado en sus temas más controvertidos y su jefe, el senegalés Abdoulaye Bathily emitió un duro discurso en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Un elemento adicional, pero clave en la coyuntura actual del país, sigue siendo la multiplicidad de grupos armados libios y extranjeros, donde se destaca el LNA (Libyan National Army), perteneciente a Khalifa Haftar. El veterano comandante y sus hijos ejercen poder sobre el oriente libio a través de su fuerza militar; además, mantienen el control territorial y el tráfico tanto de bienes legales e ilegales, como de personas. Por otro lado, la crisis político-institucional libia colocó al país en una situación de alta vulnerabilidad frente a shocks externos en la dimensión securitaria, fundamentalmente a partir de la guerra civil en Sudán que comenzó en abril y la tensión en el Sahel tras el golpe militar en Níger de julio del 2023.

Finalmente, el ciclón Daniel que arrasó la costera ciudad de Derna agravó la crisis humanitaria en Libia. La región ya era vía de tránsito para desplazados y migrantes internacionales que huían de sus hogares por motivo de guerras o dificultades económicas, pero la inundación y la devastación acontecida tras el derrumbe de la represa dio orígen a un nuevo tipo de desplazado, los “refugiados climáticos”.

Estancamiento de la discusión electoral

La discusión política en Libia estuvo marcada por la búsqueda de consensos en torno a las leyes electorales, que deben regir las futuras elecciones parlamentarias y presidenciales. Tras suspenderse el proceso electoral en diciembre del 2021, resurgió la división gubernamental entre

el oeste y el este del país, cuando en febrero del 2022 la Cámara de Representantes desconoció la legitimidad del Gobierno de Unidad Nacional (GNU, por sus siglas en inglés) y nombró un primer ministro en la región oriental -Cirenaica- que controlan desde Bengasi.

Tras ser nombrado como nuevo Representante Especial de la UNSMIL, Abdoulaye Bathily puso en marcha un proceso político a partir del Comité Conjunto 6+6, integrado por ambas cámaras legislativas, la Cámara de Representantes y el Alto Consejo de Estado. El objetivo del comité consistió en acordar las leyes electorales que regirán las elecciones, enmarcado en una hoja de ruta prevista para junio del 2023. Desde entonces, Bathily procuró implicar en el proceso a todos los actores políticos, sociales y militares para alcanzar los consensos necesarios hacia elecciones “libres, inclusivas y transparentes”. No obstante, los avances han sido exiguos; en el informe presentado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el 16 de octubre, el jefe de la UNSMIL endureció el discurso frente a lo que consideró un estancamiento de los temas más controvertidos.

En su alocución fueron consideradas cuestiones como la segunda vuelta electoral, criterios de elegibilidad y desconfianza política; la superposición de las elecciones presidenciales y parlamentarias; y, sobre todo, la formación de un nuevo gobierno unificado que conduzca el proceso electoral. Este punto, uno de los más conflictivos en la discusión libia, está relacionado con la negativa del primer ministro del GNU, Abdul Hamid Dbeibah, a ceder el poder tras el fracaso de 2021, lo cual derivó en una nueva crisis política que persiste desde entonces.

Frente a estos temas irresueltos Bathily alertó al Consejo de Seguridad acerca de la inestabilidad y la situación de derechos humanos que se vive en Libia. Si bien se mantiene una tensa calma, a lo largo del año han estallado enfrentamientos localizados entre grupos armados, siendo el más destacado el intento de arrestar en Bengasi al ministro de Defensa del GNU Mahdi al-Barghathi entre el 6 y el 8 de octubre. Este episodio reflejó la “precariedad inherente de las dinámicas entre actores de seguridad [que] refuerza la necesidad de un proceso político inclusivo”. De hecho, desde el cese al fuego del 2020 hasta entonces, la miríada de grupos armados libios se ha institucionalizado, profesionalizado y fortalecido, disputando cotas de influencia y poder en función de sus intereses financieros y políticos. La alerta de Bathily reflejó en ese sentido la potencialidad de una futura escalada militar.

Seguridad nacional: el control del Estado en manos de las milicias y amenazas externas.

En lo relativo al volátil escenario interno, la actividad de los actores regionales y extrarregionales continúa provocando serios desafíos para Libia, tanto en sus alrededores inmediatos como por la disputa de poder e influencia en la política local. El fin de las hostilidades entre el LNA de Haftar y el entonces Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA por sus siglas en inglés) tuvo lugar debido a un virtual empate en la relación de fuerzas con la entrada directa de Turquía en el conflicto. La presencia de fuerzas turcas en apoyo del GNA y del Grupo Wagner ruso en apoyo de Haftar se convirtió, desde un primer momento, en un objetivo a resolver por parte de gobiernos como EEUU, Francia y Reino Unido, que observan con preocupación la actividad rusa en el norte de África. Consolidado desde su fracasada ofensiva sobre Trípoli en 2019, Haftar continuó durante el 2023 profundizando sus vínculos con los principales actores externos con intereses en Libia, particularmente con EEUU y Rusia.

En Libia, las milicias y grupos armados que operan en diferentes partes del territorio no sólo gozan de amplio poder frente a la población de a pie, sino que han avanzado en un proceso de consolidación e institucionalización como fuerzas oficiales del Estado.En un Estado tan frágil como el libio este factor desestabilizante complejiza cualquier intento de negociación en pos de una nueva organización política. Las milicias oficiales, que no dejan de responder a los intereses personales de sus líderes, han avanzado en el control sobre cuestiones de política, economía, recursos y seguridad. Ante este escenario, cualquier negociación política que implique su marginalización asegura sin lugar a dudas nuevos enfrentamientos armados o intentos de desestabilización.

Crisis humanitaria: refugiados climáticos y violaciones de Derechos Humanos de los migrantes

Libia cumple un rol fundamental en la ruta migratoria del Mediterráneo Central, uniendo África con el sur de Italia. Cuando migrantes de diversos países de África y el Medio Oriente emprenden su viaje a Libia, cualquiera sea su motivación, todos ellos corren el riesgo de convertirse en víctimas de grupos armados y del crimen organizado que controla el desierto y las diferentes ciudades del país.

En septiembre de 2023, con el paso del Ciclón Daniel y el colapso de la represa en la ciudad de Derna, los migrantes y refugiados que alojaba la región se vieron obligados a reubicarse, junto con

los desplazados internos libios, profundizando su situación de vulnerabilidad y convirtiéndose en “refugiados climáticos”, figura que el derecho internacional aún no reconoce oficialmente. De esta forma se ven revictimizados por la falta de apoyo legal y ayuda internacional. Así, ante una situación humanitaria de por sí crítica por las constantes violaciones de derechos humanos, en tanto los migrantes son secuestrados, estafados, vendidos, torturados, apresados o extorsionados por grupos armados que controlan el territorio, pero también por las fuerzas de seguridad del Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal o por la Guardia Costera libia.

En tanto la comunidad internacional puso el foco en la difícil tarea de organizar elecciones legítimas y negociar con los poderosos actores involucrados, los derechos humanos de los refugiados, migrantes y desplazados permanecen constantemente vulnerados e ignorados.

Libia - UNSMIL - Refugiados - Elecciones

Paula Berra, Rodrigo Medin

Fuentes:

Fuentes

infobae.com aljazeera.com unsmil.unmissions.org

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