El pasado 4 de septiembre se produjo la pautada visita de Erdogan a la ciudad costera rusa de Sochi, para reunirse con su homólogo ruso Vladimir Putin. Este encuentro se da luego de que el presidente turco se haya encontrado con su par ucraniano hace poco más de un mes, lo que indica que Turquía
aún busca ser parte de una solución negociada en el conflicto.
El tema central del encuentro entre Erdogan y Putin radicó en el devenir de la “Iniciativa de Granos del Mar Negro”, promovida por Turquía y las Naciones Unidas, la cual finalizo en el mes de Julio por la retirada rusa del mismo y desde entonces no se han producido avances respecto de una renegociación. A pesar de esto, en ronda de prensa posterior a la reunión Erdogan declaraba
"alcanzaremos una solución que satisfaga las expectativas en poco tiempo".
Putin, sin embargo, dijo que no habría un nuevo acuerdo hasta que se cumplieran las demandas de Rusia, recordando “promesas escritas incumplidas por la ONU y las potencias occidentales”. El presidente ruso añadió además que, para Rusia, la inclusión del Banco Agrícola Ruso en el sistema de pago global Swift y la reparación del oleoducto de amoníaco Togliatti-Odessa para exportar fertilizantes rusos, son condiciones vitales para volver a sentarse a renegociar el acuerdo. En relación, también negó las afirmaciones de que Rusia había avivado intencionalmente una crisis alimentaria al salir del acuerdo, señalando que los precios no aumentaron al salir del acuerdo: "No
hay escasez física de alimentos", dijo Putin.
Respecto del vínculo bilateral ruso-turco es donde parecieran haberse encontrado las mayores coincidencias: ambos presidentes hablaron sobre acciones conjuntas en Siria, y se estipulo aumentar la cooperación en una amplia gama de áreas, incluyendo energía, turismo y defensa. Vale mencionar que el volumen de comercio bilateral alcanzó los $69 mil millones en 2023, y en Sochi se estableció el objetivo de $100 mil millones. A su vez se habló sobre los avances en la construcción de la primera central nuclear de Türkiye en Akkuyu, y abriendo la posibilidad de construir otra planta
en Sinop.
La conclusión de la reunión de Sochi es que Moscú sigue esperando a que Occidente reduzca sus
sanciones, mientras tanto, las relaciones entre Turquía y Rusia continúan fortaleciéndose.