Israel y Hezbollah han estado intercambiando amenazas cada vez más hostiles. Las operaciones de Hezbollah durante los últimos ocho meses se han centrado en atacar sitios de vigilancia y equipos de inteligencia israelíes, facilitando que el grupo de resistencia lleve a cabo ataques e infiltraciones con drones. Hezbollah publicó imágenes de reconocimiento de numerosos sitios sensibles en el norte de Israel, como el puerto de Haifa y su base naval. El video llevó a Tel Aviv a anunciar la aprobación de planes de batalla para un ataque a mayor escala contra el Líbano. Por su parte, Nasrallah advirtió que ningún lugar de Israel se salvaría si lanza una guerra ampliada contra el Líbano: ‘’la resistencia libanesa está lista para luchar sin restricciones, reglas o límites”.
La escalada de tensiones se refleja en las declaraciones provenientes de ambos lados de la frontera. El parlamentario libanés, Ibrahim Moussawi, declaró que si Israel quiere una guerra a gran escala, la resistencia islámica está lista: ‘’Si quieren venir al Líbano, son bienvenidos. Los estamos esperando’’.
Por otro lado, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Yisrael Katz, afirmó: “Estamos muy cerca del momento en que decidiremos cambiar las reglas del juego contra Hezbollah y el Líbano. En una guerra total, Hezbollah será destruido y el Líbano sufrirá un duro golpe”.
Dada la situación actual, el enviado especial estadounidense, Amos Hochstein, se reunió con Nahib Berri. Hochstein hizo alusión a la duración del conflicto y subrayó la necesidad de resolverlo mediante medios diplomáticos. Asimismo, la Casa Blanca advirtió que, llegado el caso, está dispuesta a apoyar la ofensiva israelí.
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