El pasado domingo 11 de junio al menos tres soldados del ejército de Irak murieron y cuatro resultaron heridos luego de un ataque perpetrado por Estado Islámico (EI) contra un puesto militar,
en el norte del país.
“Murieron tres soldados, incluidos dos oficiales, y otros cuatro soldados resultaron heridos en el ataque contra su cuartel ubicado en Wadi al-Naft”, a unos 25 km al oeste de Kirkuk, dijo una fuente
anónima citada por Deutsche Welle.
Las autoridades anunciaron una reunión para investigar el ataque, que tiene lugar en momentos en que el Ejército de Irak ha adoptado duras medidas contra las células que EI tiene repartidas en zonas montañosas. En una operación antiterrorista este mes, las fuerzas iraquíes bombardearon
posiciones de los yihadistas en Anbar y Hamrin, matando a 27 de ellos.
El gobernador de Kirkuk, Rakan Saeed al Jiboury, dijo que el ataque ocurrió en un área cuya vigilancia es compartida por el Ejército de Irak y las fuerzas peshmerga de los kurdos. Aparentemente hubo una descoordinación entre los soldados “y el Estado Islámico aprovechó la ocasión”, dijo la
autoridad.
Tras un meteórico ascenso al poder en 2014 y la conquista de vastos territorios en Irak y la vecina Siria, EI vio cómo su autoproclamado “califato” se desmoronaba bajo sucesivas ofensivas en estos dos países y la coalición internacional. Las autoridades iraquíes declararon la “victoria” sobre EI a finales de 2017, pero lejos de desaparecer pequeños grupos siguen atacando esporádicamente al personal del ejército y la policía, sobre todo en zonas rurales y remotas al norte de Bagdad. 2 Palabras clave: Estado Islámico, seguridad, Irak, ataques